lunes, 4 de octubre de 2010

¿De qué mar territorial habla el presidente?

CANARIAS, debido a su vergonzosa situación colonial, sigue afectada por los problemas que padece España: el único país de Europa, y hasta del mundo occidental, que sigue sin superar la crisis por culpa del nefasto Gobierno de Zapatero; el político más incompetente de Europa. Nos duele esta situación por los españoles, pero nos parece absolutamente injustificable que los canarios sufran su misma suerte y estén pasando hambre pese a que podrían vivir holgadamente si se libraran del yugo colonial. Y cuando decimos hambre, nos referimos al hambre física de las colas; de las personas que dependen de la caridad para comer una sola vez al día, como si fueran perros. Qué tristeza nos da pensar que hemos dejado de ser unas islas afortunadas para convertirnos en una tierra desgraciada. Antes destacábamos por nuestros coches de lujo, por nuestros comercios repletos de artículos que venían a comprar los españoles y otros extranjeros, porque los españoles nunca han sido naturales de estas Islas. Al contrario: han sido los intrusos que llegaron a ellas un mal día, entraron por la fuerza y aquí llevan casi seis siglos.
Nos duele esta situación, insistimos, por el hambre que sufren tantos y tantos isleños, pero nos acongoja todavía más la indolencia de los nacionalistas. Concretamente, estamos convencidos de que un día no muy lejano, cuando seamos un país soberano ?porque la independencia llegará, mal que les pese a los amantes de la españolidad y a los españolistos? el pueblo juzgará con mucha dureza a los dos diputados de CC en Madrid. Doña Ana Oramas y don José Luis Perestelo serán considerados traidores a su gente. Del otro, del que está en el Senado, no hablamos porque no pinta nada. ¿Quiere usted ser juzgado de igual forma, don Paulino? ¿Va a permitir que la Niña siga apoyando a don Zapatero a cambio de migajas que no necesitamos simplemente porque son indignas de nuestra condición de canarios? ¿Cuándo le va usted a decir al presidente del Gobierno de España que se acabaron los apoyos parlamentarios si no se sienta a negociar, de forma inmediata, una hoja de ruta que conduzca a la independencia de Canarias?
LEJOS DE OPTAR por este camino, se empeña don Paulino en dar largas a lo inevitable. Es decir, a la liberación de los canarios de la esclavitud metropolitana que padecen hoy. ¿Y cómo da largas a sus obligaciones el presidente autonómico? Pues hablando de una tontería, como esa de que pronto Canarias tendrá sus aguas territoriales. "Rivero ve cerca la titularidad del mar canario ante el escepticismo del PP", decía el titular de una noticia de EL DÍA el pasado jueves. El escepticismo también es nuestro. Nos está usted decepcionando, don Paulino. Un maestro debe conocer un poco de geografía; la suficiente para saber donde está Canarias. ¿No se ha enterado usted de que estamos a apenas cien kilómetros de la costa de Marruecos y, en consecuencia, nos encontramos dentro de su Zona Económica Exclusiva? ¿No lee usted EL DÍA? ¿No le pasa su jefe de prensa los irrefutables argumentos que exponemos en estas páginas desde hace meses? ¿No lee usted, en fin, y no seguimos preguntando para no cansar, los excelentes artículos de un gran conocedor del Derecho Marítimo Internacional como es nuestro colaborador Ramón Moreno Castilla?
El mismo día que usted hacía esas absurdas (por imposibles) manifestaciones de que pronto tendremos la titularidad de nuestras aguas, publicaba Ramón Moreno un magnífico artículo en nuestro periódico titulado "¿Qué aguas territoriales?". Una pregunta que hacemos nuestra. ¿Qué aguas territoriales son esas a las que se refiere usted, señor presidente?
"Para un sesudo observador de la legalidad internacional, estudioso de la Legislación Marítima aplicable a nuestro Archipiélago y profundo conocedor de la realidad de Canarias, y con nítida visión de Estado, como es mi caso (y prescindo de formulismos y falsas modestias), las reiteradas fantasmadas y amagos de firmeza, de cara a la galería, del jefe del Ejecutivo canario tienen cumplida y pedagógica respuesta", escribe acertadamente Moreno Castilla en el mencionado artículo. "Las continuas boutades del señor Rivero sobre esta controvertida cuestión, que me producen una bochornosa vergüenza ajena, las considero un intolerable insulto a la inteligencia de los que sabemos algo sobre estos temas. Y representan, además, una monumental falacia sabiendo, como sabe (¿o no lo sabe?), que España no puede delimitar, bajo ningún concepto, las aguas canarias más allá de las consabidas 12 millas de "mar territorial español" alrededor de cada Isla, en base al criterio de soberanía política; subterfugio colonial para dar validez y visos de legalidad a la apropiación de territorios por la fuerza de las armas, como es el caso flagrante de Canarias. Criterio decimonónico y obsoleto, ya periclitado que, como he explicado en numerosas ocasiones, es contrario y opuesto al principio emergente de localización geográfica consagrado en la doctrina y los preceptos del Derecho Internacional contemporáneo; en el que los factores población y territorio, que antes habían sido deliberadamente ignorados, adquieren carta de naturaleza y fundamentan el nuevo concepto de independencia política".
HEMOS REPRODUCIDO textualmente las líneas anteriores porque son la esencia de lo que venimos diciendo en nuestros comentarios y editoriales desde hace mucho tiempo: no sólo no podemos poseer aguas territoriales sin constituirnos antes en un Estado soberano (lo cual requiere a su vez que nos independicemos de España), sino que, además, corremos el riesgo inminente de ser anexionados por Marruecos.
Ante esta situación volvemos a preguntamos, y también le preguntamos a usted, don Paulino, en qué secreto están todos ustedes que no conozcamos los canarios ni los españoles. ¿Qué sabe usted, don Paulino, qué sabe el señor Moratinos, qué sabe Zapatero y qué sabe la Niña de Madrid que no sepamos nosotros? ¿Han hablado con Mohamed VI y le han pedido que no convierta a Canarias en su provincia insular atlántica? Si es así, ¿qué les prometió? Sabemos que Zapatero se reunió con el monarca alauita en Nueva York porque vimos las imágenes en televisión. ¿Le dijo algo de esto el señor Zapatero durante ese encuentro? ¿Le mandó usted una nota, señor Rivero, para que el presidente del Gobierno español tuviera en cuenta esta circunstancia? ¿Cuándo va a empezar a dar respuestas claras, don Paulino? ¿Cuándo ya no haya remedio?
ACTÚE DE UNA VEZ, señor presidente. No espere más. Sabemos que es un patriota obligado a callar por prudencia. Sin embargo, ahora esa prudencia suya, ese inteligente comportamiento del canario profundo que piensa todo lo que dice pero no dice todo lo que piensa, debe impulsarlo a un acto de responsabilidad. Dé un puñetazo sobre la mesa de Zapatero y plantéele abiertamente lo que necesitamos los canarios para salir de una crisis en la que ese nefasto político, como decíamos al principio, tiene sumidos a los españoles. Y lo que necesitamos es, ante todo, la independencia. Hágalo, don Paulino. No le va a pasar nada. Ordénele a la Niña que se deje de babiecadas como esa de jugar a la política pura, y que aproveche el primer pleno del Congreso de los Diputados para pedir la independencia de Canarias. Será en ese momento cuando Canarias empezará a ser un problema serio para España. Ahora no; como le decíamos en nuestro editorial del pasado domingo, ocurre lo contrario: España es el problema de Canarias. Y lo es porque usted lo quiere. Lo quiere o al menos lo consiente.
A LO LARGO de este editorial le hemos planteado muchas preguntas. Queremos acabar con una más. ¿Podrá usted vivir con la conciencia tranquila si por su culpa, por su dejadez o por su dejar hacer, Canarias pierde para siempre la posibilidad de ser un país libre al convertirse en provincia marroquí? Piénselo bien, don Paulino, porque es mucho, muchísimo, lo que está en juego. Nada menos que el futuro de una nación, hoy sin Estado porque se encuentra sometida a otro país, pero no por ello acallada en sus ansias de libertad.

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