domingo, 17 de octubre de 2010

La Hispanidad y la esclavitud En Venezuela se la cargaron. Está bien que la celebren en España, pero no en Canarias

COMENZAMOS hoy con una referencia especial y concreta a un señor que es director de un periódico digital de Las Palmas. Un señor que, sin conocernos, y sin saber nosotros quién es él (sólo nos han dicho que es el barragán de una barragana, y que antes de dedicarse al periodismo regentaba un bar de mala fama) arremete casi a diario contra EL DÍA y contra su editor de una manera descarada, infamante y sucia. De la forma más sucia que se ha visto en este Archipiélago en toda su historia. Un señor, en definitiva, que trata de desprestigiar y reírse de la decencia, la honradez y el sacrificio de las personas que poseen esas virtudes. Muchas son las dianas de sus pestilentes dardos dialécticos, aunque de forma especial, como decimos, el editor y director de EL DÍA, a quien de forma contumaz insulta a diario en su medio.

No podíamos quedarnos impasibles ante una situación semejante. Por eso hemos interpuesto una denuncia que será seguida por otras, pues consideramos que sus ataques desmesurados e injustificados afectan tanto al terreno civil como penal. Esa denuncia, según nos comunican nuestros letrados (de los que últimamente también se mofa ese individuo) habrá entrado en el correspondiente juzgado de Las Palmas el viernes último o lo hará, como muy tarde, mañana lunes. Esperamos que no caiga en manos de la misma jueza con la que se entiende el sujeto que no mencionamos y que es íntima, dicen, de una periodista igualmente demandada por EL DÍA. Demanda civil que, al parecer, no ha sido admitida a trámite por tal cuestión de amistad. En cualquier caso, la tenemos apelada. Esperamos que se nos haga justicia. De nuevo decimos Justicia sí, pero justa. Jueces o juezas que dictan sentencias o absoluciones en paños menores, no. Una Justicia sin influencias, ni políticas, ni mediáticas ni amorosas. Tan sólo una Justicia que sea justa. Y entramos en materia.

¿PARA QUÉ ha ido Paulino Rivero a Estados Unidos? ¿Quién lo ha recibido? ¿Quién se cree que es Washington? Don Paulino, Washington es la capital del país que recibe a quienes llegan a él con la Estatua de la Libertad. Es la capital de los hombres y las mujeres libres. Don Paulino, estando usted en Washington, el jueves publicamos un artículo magistral, determinante, que lo deja a usted con el culo al aire. Y el presidente del Gobierno de Canarias no puede quedar con el trasero a la intemperie. ¿Quién es usted, don Paulino?, volvemos a preguntarle. Un colonizado, un indígena. Si al presidente de la Metrópoli, a Zapatero, no le hacen caso, imagínese usted (e imagínense también los lectores) el caso que le pueden hacer en la capital de la primera potencia mundial al presidente de una colonia disfrazada de autonomía. Tendrían mucho más en cuenta al presidente de Cabo Verde porque es el mandatario de una nación libre. Sin embargo, usted es un señor que se somete a la esclavitud colonial. Sólo por eso no merece ser recibido en ninguna parte; ni tampoco merece gobernar. No es usted nadie en el mundo porque no tiene ni libertad como ciudadano, ni dignidad como paisano. La tiene como persona, pero no como gobernante mientras no se plante ante el presidente del Gobierno de la Metrópoli y le diga que ya está bien de esclavitud. Nos han dicho que se reunirá usted con Zapatero esta semana. ¿Va a dejar pasar esta nueva oportunidad para decirle que debe iniciar cuanto antes las negociaciones para que recuperemos la libertad que nos fue arrebatada por la fuerza de las armas, y con un genocidio, hace casi seis siglos? Piénselo, don Paulino; en sus manos está entrar en el cuadro de honor de los prohombres de Canarias o ser despreciado para siempre por el pueblo.

HABLA usted de negociar aguas, don Paulino. En este momento nos parece muy oportuno transcribirle, por si todavía no lo ha leído debido a su viaje a Washington, el comienzo de ese significativo artículo de Ramón Moreno Castilla al que hacíamos referencia unas líneas antes. «A la vista de que don Paulino Rivero ?señala Moreno Castilla? sigue inmerso en aguas turbulentas, navegando contra corriente, pero guardando la ropa, y ante su grotesca demagogia, afirmando sin ningún rigor jurídico que "Canarias tenga un mar propio está más cerca", a la que sigue otra nueva sarta de disparates, paso de contestarle, ¡porque no hay peor sordo que el que no quiere oír! Por tanto, me ratifico en todos los extremos de mi artículo anterior, "¿Qué aguas territoriales?", del jueves 30 de septiembre, y del que EL DÍA se hizo eco en su editorial del siguiente domingo: "¿De qué mar territorial habla el presidente?".

PESE a nuestras advertencias, las noticias no son buenas. El viernes por la tarde conocíamos que Zapatero ha llegado a un acuerdo con el PNV y CC no sólo para aprobar los Presupuestos de 2011, sino para proporcionarle estabilidad al presidente socialista durante todo lo que queda de legislatura. Se nos pusieron los pelos de punta. ¿Le ha ofrecido Zapatero a Paulino Rivero iniciar esas mencionadas conversaciones para la independencia de Canarias? Qué va. Le ha prometido que Canarias saldrá beneficiada en los Presupuestos del Estado. Qué tomadura de pelo al pueblo: de nuevo unas migajas cuando los canarios podrían ser dueños enteramente de su presupuesto y de sus recursos; unos recursos que hoy rapiña la Hacienda española. Y en el colmo del simplismo político, Ricardo Melchior dando saltos de alegría porque se ha conseguido algo importante.

Lo único importante que se puede conseguir para Canarias es la independencia. Con libertad, dignidad e identidad, lo tendremos todo. Sin estos dones propios de todo ser humano, cualquier prebenda nos sobra por insuficiente. En consecuencia, la nueva oferta de Zapatero es un engaño. Las promesas del presidente del Gobierno español son inútiles incluso en el caso de que las cumpliera; algo sobre lo que albergamos serias dudas.

Sólo nos queda, como canarios colonizados y esclavizados, lanzar un SOS desesperado a Cuba, Venezuela, Argentina y, de forma general, a todos los países que padecieron el yugo español y fueron ayudados por los canarios a conseguir su independencia. Les pedimos a sus embajadores ante las naciones unidas que nos ayuden. Apelamos a sus cónsules en Canarias y a sus respectivos embajadores en Madrid.

En este punto conviene recordar lo expresado hace unos días por un lector en una carta enviada al director de EL DÍA: "La festividad del Día de la Hispanidad celebró un año más, entre otras cosas, el recuerdo del pasado hispano en América latina, olvidando que se trata de una deuda y de una culpa aún no saldada, en la que la Iglesia salió enriquecida de oro robado, teñido de sangre indígena. La Iglesia no ha devuelto nada del tesoro usurpado. El balance de la evangelización amerindia tampoco merece conmemoración alguna, sino subsanación. Sólo hay que conocer las declaraciones de los testigos oculares de aquel tiempo, como Bartolomé de las Casas, que pueden leerse por ejemplo en el libro ¿Quién está sentado en la silla de san Pedro?, Ed. La Palabra, Tomo 3, pág. 45: Los cristianos se metieron entre la gente, no tuvieron consideración ni de niños ni de ancianos, ni con mujeres embarazadas ni con las que acababan de dar a luz, abrieron sus cuerpos y descuartizaron todo, del mismo modo que si atacaran a un rebaño de ovejas. ¿Me permiten que siga la enumeración? Es una lista de crímenes infames: Hacían apuestas entre ellos, sobre quién de ellos podía partir en dos a una persona de un solo tajo de espada, abrirle la cabeza de un solo golpe de pica o sacarle las entrañas del cuerpo. A las criaturas recién nacidas las arrancaban por los pies de los brazos de sus madres y las lanzaban catapultándolas contra los peñascos.... Alabado sea el señor ?dijo Juan Pablo II durante su visita a aquellos países? que me ha conducido aquí, donde para gloria y honor de Dios ha empezado en este continente el tiempo de salvación. ¡Yo me avergüenzo de esa Hispanidad y de esa salvación! ¿No es motivo suficiente para que los pueblos que sufrieron esos atropellos por parte de España nos ayuden a nosotros, a los canarios, a los últimos colonizados de esa nación de historia tan sanguinaria, a recuperar nuestra libertad?".

La libertad es muy bonita, pero no la libertad que se respira en los países del mundo que están oprimidos o por el social comunismo o por jueces injustos. Qué sensación de libertad habrán experimentado los mineros chilenos que han sido rescatados esta semana. Una cápsula los ha devuelto a la vida. Usted, don Paulino, puede ser la cápsula de la libertad de los canarios, Y si no lo hace usted, lo hará la ONU. De ser así, usted y sus correligionarios tendrán que arrastrar el lastre de la opresión y el colaboracionismo con los españoles.

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