domingo, 10 de octubre de 2010

Una joya en manos de los españoles

Un domingo más no nos importa decir que gracias a EL DÍA y a nuestras advertencias, lo mejor intencionadas posibles, patrióticas o que reflejan el sentir del pueblo recogido de las esquinas de las calles y de todos los lugares del país canario, no nos importa decir, lo repetimos, que gracias a nosotros no hemos desaparecido como Isla ni como Archipiélago. Gracias a esta Casa no han barrido con unos y con otros tanto algunos canarios como ese país llamado España que nos coloniza. Porque los intentos de los unos y los otros son tenaces, crueles e incivilizados.

Lo hemos dicho ya en otras ocasiones: todavía quedan patriotas de los antiguos. Aunque la juventud que surge ahora, perjudicada por los políticos que padecemos, nace ya con la sangre de la canariedad en sus venas. Los jóvenes saben, debido a su preparación y a su cultura, que no somos españoles. Lo somos políticamente y por la fuerza. O por la fuerza y políticamente. Y el joven canario no quiere ser español; quiere ser un nacional o un súbdito de su nación canaria soberana. Son estos jóvenes en los que confiamos de cara a nuestro futuro. No obstante, para que el futuro de ellos sea mejor que el que tienen en nuestra lamentable situación actual, es necesario barrer sin vacilaciones a toda la podredumbre; a todos los políticos indignos de su condición de servidores del pueblo, que siguen en cargos de una forma tan descarada que dan asco. Es decir, que siguen legislando al tuntún y asistiendo con el atuendo debido a todas las romerías y folclores populares en busca de votos para perpetuarse en la poltrona. Para no perder los coches oficiales, las dietas y los altos sueldos que se suben sin contemplaciones cuando les viene en gana (como han hecho los diputados y diputadas del Parlamento de Canarias, entre ellos el defenestrado don Santiago Pérez) mientras el pueblo pasa hambre, pero eso se va a acabar. Se va a acabar porque la independencia que pretendemos traerá un civismo equiparable al de la juventud europea culta; al de la juventud norteamericana culta, asiática culta, e incluso australiana y africana cultas y preparadas. Salvo excepciones, los mayores de hoy, tanto los políticos como los aspirantes que pululan a su alrededor, ya tienen el virus, ya padecen la infección del egoísmo y la corrupción. Eso se nota y se deduce de sus intervenciones allí donde actúan.

EN EL DÍA cometemos una osadía: decimos las cosas con crudeza y abiertamente. Una osadía para los enemigos de Canarias, porque para los patriotas es una virtud y así nos lo hacen saber a diario con sus numerosas cartas y llamadas. Gracias a esta actitud noble con el pueblo canario y sus ancestros hemos evitado muchos descalabros para nuestra Isla. Desastres que en algunas ocasiones podemos calificar de mayores, en otras de menores y en otras de inconcebibles. Un ejemplo de los inconcebibles es que la sangre de Tenerife se quisiera controlar desde Las Palmas. Lo intentó la "insigne" o ínclita María del Mar Julios. Una política inservible (como persona nos parece muy respetable, igual que cualquier ser humano) que aún la mantienen en Coalición Canaria no sabemos por qué ni a cuenta de qué. Veremos qué será de ella en las próximas elecciones.

Son muchas las insatisfacciones que seguimos teniendo a pesar de nuestros denodados esfuerzos para defender a Tenerife de la rapiña canariona y a toda Canarias del saqueo colonial español que, casi seis siglos después de la genocida conquista sufrida por este pueblo, sigue tan vigente como el primer día. Una de esas insatisfacciones es no haber logrado el escáner de mercancías para el puerto de Santa Cruz. Algo por lo que denostamos con dureza al Partido Socialista, que le regaló un escáner a Las Palmas pero se lo negó a Tenerife. Y eso a pesar de la vergonzosa manifestación de las autoridades tinerfeñas. Recuerden nuestros lectores quienes estuvieron en ella. ¡Qué humillación! Tengan presentes los tinerfeños las caras y los nombres de los que nos negaron el escáner, porque jamás deben volver a salir elegidos por esta Isla. Lo repetimos: jamás porque son viles traidores políticos a su gente. Y no queremos ser más explícitos respecto a sus nombres por respeto a ellos mismos y al partido en el que militan, que no tiene culpa de la torpeza de sus malvados dirigentes. Y entramos en dos asuntos de los que hemos querido hablar días atrás, aunque nos lo ha impedido la urgencia de temas actuales.

EN PRIMER lugar, recuperamos un par de párrafos del artículo publicado el 25 de septiembre en EL DÍA por nuestro colaborador Infante Burgos, referido al embajador de Estados Unidos en España y a su visita a Canarias. "Afirmó que la situación de Canarias "multiplica" sus oportunidades de negocio y que existe "mucho interés" en fomentar la inversión de empresas norteamericanas ?a ver si es verdad?. Confirma algo que tampoco hay que ser muy listo para verlo y que por eso algunos llevamos años repitiendo y repitiendo: cuanto más desarrollo haya en África, mejor para los Estados que componen el continente, mejor para la economía de Europa y de Norteamérica, mayor estabilidad y seguridad para todos. Hay que entender que las relaciones de EE.UU. con España son buenas y que el embajador no se va a meter en berenjenales, pero siendo franco en un momento determinado calificó a las islas como "joya geoestratégica desconocida". En lo que, viniendo de todo un peso pesado norteamericano, es una confirmación de que el modelo de rincón turístico no es el único que nos conviene y que para explotar las posibilidades tenemos que tener la máxima independencia posible".

Una joya geoestratégica. ¿Cuántas veces hemos dicho lo mismo en estas páginas? ¿Cuántas veces hemos repetido que con nuestros recursos y con la posición geográfica que disfrutamos podemos vivir como lo hacen los países más ricos del mundo? Sin embargo, los españoles (y aun los amantes de la españolidad, que actúan como españolistos) nos hacen creer lo contrario. Tratan por todos los medios de que pensemos que dependemos exclusivamente de ellos.

LO CIERTO es que la economía canaria es viable sin las ayudas europeas. Es lo que manifestó el independentista Carlos Navarro cuando, en nuestra edición del pasado domingo, fue preguntado al respecto: "Sí, no tengo lugar a dudas, a pesar de lo que quieran hacer creer a nuestra gente determinados políticos con ideas agotadas y sin capacidad de visión más allá de sus propios intereses. Las ayudas europeas se acabarán. Tenemos que dejar de practicar la mendicidad y apostar por la autosuficiencia. Nos encontramos en un enclave geográfico clave por la cantidad y facilidad de acceso a materias primas y con una potencialidad sin par para internacionalizar nuestra economía y abrirnos al mundo sin molestos intermediarios de por medio". Más claro, imposible, añadimos por nuestra parte.

Qué vergüenza que un país de nuestra proyección internacional (Canary Islands) tenga que sufrir y decir que es español, si está situado allá, en las quintas timbambas de España. Y lo que es peor, le han echado encima a otras "patrias" europeas para ser colonia de más países; para ser región ultraperiférica de Europa. El colmo de los colmos. A ver qué continente es ese en el que nos han incluido.

Mientras tanto, seguimos bajo la espada de Damocles marroquí. Cuando Marruecos pida Canarias, España hará lo mismo que hizo con el Sahara: salir corriendo y entregarnos a Mohamed VI, de igual forma que se le entregó el Sahara a Hassan II.

EN RESUMIDAS cuentas, lo que queremos los canarios, en base a los argumentos históricos expuestos, a nuestra actualidad y a nuestra potencialidad por la situación estratégica que hoy disfruta España pese a que nos pertenece a nosotros, es que Canarias sea declarada nación y adquiera su estatus como tal en todos los foros internacionales. Habrá impedimentos y disputas (somos conscientes de ello), pero la razón terminará por imponerse, incluso a pesar de los pérfidos políticos que nos gobiernan actualmente. ¿Por qué son otros los amos de estas Islas y sus gentes? ¿Por qué Canarias no le pertenece enteramente a los canarios? ¿Por qué no pide la independencia de una vez, don Paulino?

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